Manchakuypi Kay

Réquiem por un actor luchador

Publicado: 2011-01-07

Robert De Niro será el presidente del jurado del próximo festival de Cannes. La noticia es presentada por El País:

El actor estadounidense Robert De Niro presidirá el jurado de la próxima edición del festival de Cine Cannes, que se celebrará en esa ciudad francesa entre el 11 y el 21 de mayo de 2011. “El festival de Cannes representa para mí una ocasión rara, pues es uno de los mejores y más antiguos festivales del mundo”, ha declarado el actor, según citan fuentes de la organización en un comunicado.

La elección de De Niro busca también rendir homenaje al actor en su calidad de cofundador del festival de Tribeca que celebra su 10º este 2011. “Como fundador del festival de Tribeca y de Doha he desarrollado una gran estima por el decisivo papel que realizan los jurados distinguiendo a las películas de la mayor calidad. Los festivales favorecen las conexiones en el seno de la comunidad cinematográfica internacional y tiene un impacto cultural perenne”, ha dicho el actor y ha añadido: “Habiendo sido presidente del jurado dos veces en los años ochenta sé que no será una tarea fácil para mis amigos del jurado y para mí mismo, pero me siento muy honrado y afortunado del papel que me ha confiado el festival de Cannes”.

La carrera cinematográfica de De Niro lo ha convertido ya en un rostro clásico de la gran pantalla. Hijo de artistas, fue criado en Nueva York, en el barrio del Greenwich Village y estudio con Stella Adler y Lee Strasberg. Su primera película fue Tres habitaciones en Manhattan, de 1965; pero no fue hasta 1973 cuando el filme de Martin Scorsese Malas calles lo situó en el mapa. De Niro protagonizará después entre otros títulos obras de referencia como Taxi Driver, El cazador, Toro salvaje, Érase una vez en América, La misión, Buenos muchachos, Casino, Fuego contra fuego, Ronin…

En 1980 recibió el Oscar como mejor actor por Toro salvaje. Ocho de sus películas han pasado por Cannes: dos de ellas han recibido el máximo galardón del certamen, la Palma de Oro: Taxi Driver y La misión.

Hasta allí todo bien. Todo bien porque soy un gran admirador de Robert De Niro y del –a veces esquivo– prestigio del festival de Cannes. Pero de pronto recuerdo que mis hermanos conocen a un actor también llamado Robert De Niro. Un actor de mediana edad y falsa mirada adusta; un actor muy cómico que no teme pasar al drama, a veces; un actor que hizo las delicias del público en clásicos como Analízame, La familia de mi novia, Showtime, Mente siniestra, Analízate, Stardust o El espantatiburones.

Recuerdo todo eso y me pregunto: ¿Qué pasó, De Niro? ¿Qué pasó con tu compromiso en la interpretación de un papel? ¿Qué pasó con la técnica metódica de Strasberg? Poco a nada queda ya de ese sobresaliente actor brillantemente dirigido por Scorsese, Coppola, Leone, Bertolucci o De Palma. El De Niro sosegado y sibarita de hoy solo está preocupado de su franquicia de restaurantes y del festival de Tribeca. Queda solo recordar sus hazañas (aquellas proezas de la escuela de Marlon Brando o Paul Newman), como cuando subió casi 30 kilos de peso y aprendió a boxear para interpretar a Jake La Motta en Toro salvaje; o cuando pasó cuatro meses en Sicilia aprendiendo a hablar el dialecto siciliano –casi todos los diálogos que su personaje habla en la película son en italiano– para interpretar a Don Vito Corleone en El Padrino II; o cuando aprendió a tocar el saxofón para New York, New York; o cuando se hizo entradas en el pelo y aumentó varios kilos para interpretar a Al Capone en Los Intocables ; sin olvidar que trabajó como taxista cuatro semanas para la película Taxi Driver.

No recuerdo el caso de un actor que envejeciera, artísticamente, tan mal. No me imagino a Spencer Tracy o Cary Grant, en el crepúsculo de sus vidas, con un monóculo en el ojo y amenazando a Rocky y Bullwinkle. Desde aquí, desde la Ciuldad Vulgar, se extraña a Robert De Niro. O en todo caso desearíamos, quienes más lo admiramos, volverlo a ver como ese personaje alterado que llenaba la pantalla con sus espasmos y excesos. Pero no me refiero a este tipo de excesos:

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=pPZWqhr-Nj8]

Ayer jueves, se estrenó en el Perú Los pequeños Fockers. Todavía hay esperanzas.


Escrito por

rafaelordaya

Psicologo, educador, bloguero, tuitero. No me resigno a nada, trato de hacer todo lo que esté humanamente a mi alcance para no dejar de ser un hedonista. Aunque estar en el Perú no ayuda.


Publicado en

Vulgaris Limensis

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